Una noche en el monte: refugio de emergencia

Supongamos que estamos en pleno monte, nos hemos desorientado o estamos lejos de nuestro punto de salida, llevamos nuestra mochila equipada para el día pero no llevamos ni tienda de campaña ni saco de dormir y hay que pasar la noche.

Ten presente siempre que debes respetar la naturaleza, pero antes que ella estás tú y tu supervivencia. Si hace falta talar se tala, si hace falta hacer fuego se hace. A la noche la temperatura siempre cae varios grados a lo que sumamos que nuestro cuerpo al dormir baja otros 3-4° y debemos evitar la hipotermia ya que es causa de muerte. 

Tendremos que construirnos un refugio con el equipo que tengamos y si estamos en una estación fría el fuego nos ayudará a sobrevivir. Si hemos preparado bien nuestra mochila nos quedará agua o pastillas potabilizadoras en su defecto, comida, botiquín, cuerdas, sierra o cuchillo, kit de fuego, poncho o toldo y nuestro kit de emergencias en el que está incluida la manta térmica, por lo que todo hace pensar que pasaremos la noche y a la mañana siguiente retomaremos nuestro camino sin mayor problema.
Para conocer algunas precauciones, saber dónde y cómo ubicar nuestro refugio seguiremos similares recomendaciones a cuando vamos a montar una tienda de campaña pero adaptándolas a las circunstancias.

Conoce tu situación
Tienes que saber mínimamente cómo orientarte. Si estás en una cara norte o vaguada lo más probable es que pases frio. Elige una ladera sur ya que tendrá un bajo nivel de humedad, el sol habrá calentado la zona durante todo el día y te darán los primeros rayos de la luz del día siguiente. Evita zonas de musgo o de vegetación tan espesa que no deje que penetre los rayos de sol, ni densa que podría servirte de colchón mullido pero guardará humedad y pasarás frio.

Elegir ubicación 
Si es una emergencia y queremos que nos encuentren rápido montaremos el refugio en una zona lo más visible posible. Antes de que caiga la noche elegiremos el lugar donde dormir lo más llano posible y a ser posible donde haya suficientes ramas caídas que nos sirvan para construir la estructura de nuestro refugio y para hacer el fuego.
Aprovecharemos lo que nos ofrece la naturaleza como árboles caídos o formaciones rocosas que nos darán protección. 

Preparar el terreno
Limpiaremos la zona pisándola o barriéndola con ramas y retirando piedras; nos echaremos al suelo para probar y elegir la orientación antes de seguir con los preparativos.
Para hacernos una base gruesa y mullida sobre la que dormir buscaremos en los alrededores helechos u hojas secas libres de humedad aunque si estamos rodeados de nieve cualquier cosa será mejor que estar sobre ella.
Igualmente buscaremos yesca y ramas suficientes para hacer fuego y no tener que buscar de noche ya que puede ser peligroso pese a tener frontal o luz; podemos tener un accidente que nos alejararía de nuestro lugar base donde tenemos nuestro equipo.

Refugio natural o artificial
Un refugio construido con medios naturales mantendrá mejor nuestro calor pero si llueve será preferible usar materiales artificiales. Si no llevamos un toldo será suficiente un plástico de unos 2x3m que es fácil de encontrar en tiendas de deporte o ferreterías. Mejor aún si tiene agujeros en los extremos para pasar cuerdas de sujeción a los árboles o a suelo con piquetas de metal o improvisadas con ramas.

Qué tipo de refugio hacer
Tienes que estar dispuesto a improvisar, dependerá del entorno y habrá que valorar la situación en el momento. Si hemos conseguido un árbol o una formación rocosa nos serviremos de la protección que nos dan. Quizá sea suficiente con colgar un toldo en torma de L invertida para guardarnos de los vientos, o simplemente abrigarnos sin necesidad de hacer nada más, si acaso prender un fuego que nos aliviará del frío de la noche.
Cuanto más pequeño sea el refugio mejor mantendrá nuestro calor.
Los refugios más operativos son los de una o dos vertientes y son sencillos de hacer. Se construye con dos palos en forma de horquilla (Y) que hacen de soportes laterales (servirán nuestros palos de senderismo), y un palo apoyado en ambas horquillas a lo largo que hace de soporte principal de la cubierta. Encima irá el plástico.
Si tenemos una lona o un tarp, o incluso un simple poncho, nos permitirán diferentes opciones todas muy válidas como muestra la imagen. Si no lo tenemos usaremos cantidad mayor de ramas para hacer el "esqueleto" y lo cubriremos con elementos naturales como hojas, musgos, helechos o lo que tengamos disponible como podemos ver en el vídeo de Adrián en el video Noche de vivac.
Si no tenemos ni tarp ni poncho en el canal JJsupervivencia nos enseña cómo hacernos un refugio con la manta térmica.
Si tampoco tenemos manta JJ nos enseña a improvisar un saco con bolsas de basura que supuestamente también deberíamos llevar en nuestra mochila.  
La manta térmica siempre nos servirá para envolvernos con la parte plateada hacia el cuerpo y la dorada hacia fuera si lo que queremos es guardar nuestro calor y junto con el fuego y cuerda podemos considerarlo como un elemento indispensable y básico de nuestro equipo.


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